sábado, 27 de noviembre de 2010

Finalización de Els Pinets II, mi balance del proyecto.-

El grupo se ha encargado de realizar las diferentes tareas de jardinería de ámbito municipal. El equipo ha estado compuesto por ocho jóvenes que llegaron al centro procedentes, en su mayoría, del fracaso escolar y con problemas en el ámbito familiar y social con todos los condicionantes que esto supone para su adaptación escolar y laboral. Esta situación no es nueva, ya que esto ha sido una constante que se ha dado en todos los cursos que he desarrollado en las Escuelas Taller: casi todos los alumnos presentaban importantes dificultades de inserción socio-laboral.

El trabajo de un monitor en una Escuela-Taller es una ardua tarea, poco apreciada por lo general, en la que se obtienen experiencias positivas y lógicamente, también negativas ya que siempre nos encontramos con alumnos que no son capaces de adaptarse al cambio de supone el aprendizaje en un oficio. Es difícil conseguir en dos años un cambio radical en todos, incluso para personas con mayor formación pedagógica de la que yo poseo, pero como decía Christophé André, no debemos quejarnos cuando el agua de la ducha sale fría, sino valorar cuando sale caliente, esto es valorar los objetivos que conseguimos y perseverar para lograr aquellos que no alcanzamos.


Durante esta etapa el taller de jardinería de Els Pinets se ha encargado de realizar el mantenimiento de una gran cantidad de zonas verdes de la ciudad. El mantenimiento integral de estas ha posibilitado a los alumnos practicar y trabajar, por tanto aprender, sobre todas los conocimientos técnicos, destrezas y habilidades que necesita un jardinero para realizar el trabajo de manera autónoma, mantenimiento de céspedes, de redes de riego automatizadas, aspersión y goteos, tratamientos fitosanitarios, podas, cirugías arbóreas, abonados, identificación de especies, plantaciones, etc.

De entre la cantidad de trabajos realizados deseo mencionar especialmente el ajardinamiento de la carretera que da acceso a la ciudad desde Valencia y de las zonas verdes de la Urbanización Ausias March, tanto en el ámbito de la jardinería como en el desarrollo de labores forestales en una zona próxima.

Además se han desarrollado labores de poda del arbolado municipal, el mantenimiento de la jardinería de los colegios e institutos, labores de control de la plaga del picudo rojo en todas las palmeras, la instalación de tuberías para la aplicación de productos insecticidas en palmeras datileras y canarias y la creación de una zona verde junto al río Magro. También se han plantado diferentes zonas de arbolado. Pero no sólo ha consistido este curso en la realización de prácticas y trabajo real.

Por supuesto también hemos estado allí donde nos han necesitado, siempre con una sonrisa y con ganas de hacerlo bien, como por ejemplo en los trabajos de abatimiento y poda de gran cantidad de ejemplares, especialmente pinos, que el viento destrozó. Esta labor nos llevó varios meses, pues especialmente en la pinada de la urbanización fueron centenares los pinos que cayeron, unos sobre otros, haciendo este trabajo muy cumplicado de realizar. De agradecer es la ayuda del jardinero del ayuntamiento, Vicente, en muchos de estos trabajos, igualmente la de la técnico de la empresa Paisajistas, Gema Palanca, que también ha colaborado con nosotros en otras facetas. Mi agradecimiento a los dos desde aquí.


En cuanto al apartado formativo, en el transcurso de los dos años he querido transmitir los conocimentos de la manera más práctica posible, a través de las diferentes prácticas y trabajos realizados. He trabajdo la motivación de los alumnos a través del conocimiento del oficio, ya no solo en este cuaderno de campo, en el cual han ido apareciendo constantemente artículos relacionados con la jardinería, sino también desde esta ventana he procurado motivar a los alumnos, con constantes alusiones, aprovechadas por unos y olvidadas, desgraciadamente, por alguno. En este sentido he intentado, no sin dificultad, inculcar valores sociales a mis alumnos, siempre reconociendo el esfuerzo de los componentes del taller, por ello se han publicado las fotografías de los diferentes trabajos en los que han intervenido.

Así mismo han conocido más en profundidad que es la jardinería, mediante demostraciones de profesionales del sector. Especialistas de diferentes empresas, han compartido con nosotros sus conocimientos, como ejemplo de ello, los miembros de Paisajistas del Mediterráneo nos han atendido durante trabajos de abatimiento de arbolado, para contarnos el proceso de realización de los mismos. Así mismo la empresa Gical, nos enseñó el ajardinamiento de la zona verde de un conocido salón de bodas cercano e incluso nos permitió realizar practicas de acceso a palmeras mediante el uso de la bicicleta.



Pero más allá de las clases que se impartían, empresas de la importancia de Sthil, Honda o Husqvarna han accedido a pasar unas mañanas de aprendizaje con nosotros, enseñándonos todo lo relativo a la maquinaria, su funcionamiento y la utilización de equipos de protección.

Se preparó también una actividad novedosa, una jornada formativa a la que llamamos "una mañana en el árbol", que compartimos con la Casa de Oficios de Alginet. La empresa de Burriana Burjardí y la podadora Taïs Andaní, compartieron una mañana de teoría y práctica con nosotros a cerca del modulo de poda de arboles y arbustos. Gracias Oscar y Taïs por vuestra disposición y ganas de hacer llegar vuestro mundillo a los alumnos.


También hemos tenido la suerte de compartir una mañana formativa en el Jardín Botánico de Valencia, donde José Plumed y Marta de la asociación española de arboricultura, nos enseñaron todos los rincones de este bello lugar, además mi colega José nos deleitó con sus conocimentos sobre arboricultura, ¡qué enorme fuente de información!.

También nos visitó Enrique Llopis, dándonos toda la información sobre los estudios que han realizado con los nemátodos en la lucha contra el picudo rojo, dentro de este capítulo asistimos a una charla de la Generalitat Valenciana, con María del Pino a la cabeza al respecto del terrible destructor de palmeras. Visitamos las instalaciones de la empresa Coval, donde José Galiana nos enseñó toda la batería de material que su empresa distribuye, visitamos el taller, la exposición de maquinaria y jardín y por su puesto el almacén, desde donde revisa y distribuyen equipos de protección individual a toda España.

Acudímos también a La Eliana, los monitores de la Escuela nos enseñaron sus instalaciones y el técnico del ayuntamiento de la localidad nos guió gustosamente por el principal parque de la localidad, explicándonos como se desarrolló el diseño y la construcción del mismo. También hemos realizado visitas a viveros y gardens, la cuales sirvieron para poder reconocer diferentes especies que no se encuentran en Carlet, así como apreciar como se trabaja en estos lugares. Igualmente hemos visitado Jardines del Real, Jardines de Monforte, Cauce Río Turia y Jardín de Ayora. La última fué la visita a Iberflora, que pese a que ya no es lo que era, siempre es una feria a la que no se puede faltar.

Por último organizamos una exitosa jornada de arboricultura, tanto en asistencia, como en calidad de ponentes y contenido, titulada Estrategias de Control Integrado del Rynchophorus ferrrugineus, gracias al esfuerzo en el trabajo de los alumnos durante ese periodo, conseguimos llevar a cabo esta jornada, ya que la organización de la misma coincidió con una de las etapas de más trabajo por parte del taller. A esta jornada asistieron centenares de personas, tanto del mundo de las escuelas taller como ilustres de la jardinería y el paisajismo profesional, venidos de diferentes lugares de la geografía nacional; científicos y técnicos nos enseñaron más cosas sobre la aplicación de esta estrategia.

Creo que no ha sido poco el fruto conseguido, pero soy incorformista y pretendo para la próxima ocasión en las que disfrute de la docencia, superar este listón con el logro de nuevos objetivos. Gracias a todos.

martes, 23 de noviembre de 2010

SAKUTEIKI, EL JARDIN NATURAL.-


Los jardines japoneses han sido objeto de deseo de la cultura occidental desde que los primeros navegantes ibéricos pusieron un pié en estas tierras. El arte japonés del diseño de jardines tiene una historia de alrededor de 1300 años. Los paisajes secos de inspiración Zen gozan sin duda de una justa fama, pero no son los únicos ni los primeros: mucho antes de su aparición, ya existía en Japón una estética jardinera perfectamente desarrollada.
El Zen no haría más que añadir nuevas dimensiones estéticas.



El Sakuteiki es el escrito más antiguo en el que se explica cómo proyectar un jardín. Está basado en una gran cantidad de experiencias prácticas de la jardinería paisajística, a pesar de que esta ya
fuera practicada anteriormente en Roma y China. De la lectura detenida del Sakuteiki, Tachibana Toshituna (1028-1094), se desprende que los japoneses habían dominado los principios de la jardinería paisajística, desarrollando su propio estilo creando estanques, y pequeños islotes para representar el mar y las islas, así como montículos para representar las montañas. . Se basa en el Feng Shui, arte universal de equilibrar y armonizar el flujo de energías naturales en el entorno para crear efectos beneficiosos en la vida de quien lo practica. De esta forma
, si se disponían los objetos de una manera que no fuera la correcta, era un símbolo de mal presagio. El sintoísmo, por su parte, difundía la creencia de que el mundo está repleto de espíritus, y que estos habitan en las rocas, el agua o las plantas de tal forma que, para no desatar su cólera, se había de extremar el cuidado y las atenciones a estos elementos.

Los japoneses consideran que el mundo es tal y como la imaginación lo crea. No se distingue de uno mismo, de los sueños y la locura. El universo está en constante cambio, en continuo proceso de creación y destrucción, de vida y muerte. Nada es estático, nada permanece y así como las nubes cambian de forma y las estrellas el firmamento, así se mueven las montañas y los valles, aunque demasiado despacio para que lo aprecie el ojo humano. Según una tradición milenaria, dos grandes fuerzas opuestas se revelan en este proceso constante, el yin y el yang, representantes de cada polo sexual. Cada elemento del paisaje pertenece a una y tiene, por tanto, un atributo sexual. El paisaje ideal es el producto del equilibrio de ambas.

Estos jardines, despojados de toda suntuosidad, seducen por la sabia combinación de piedras, arbustos y arena, reflejando la sensibilidad de los japoneses y su amor a la naturaleza. El surco de agua que simula el recorrido de un río es altamente apreciado porque trae al jardín el sentimiento del valle, mientras que las rocas enterradas hasta más de la mitad de su volumen permiten lograr una mayor naturalidad de las montañas.

Así, los jardines japoneses cumplen con la finalidad de servir como lugar de meditación donde el ser humano puede interpretar lo que presencia a su modo, concentrando la energía al interior de su espíritu.

En el mundo occidental, se intenta copiar esta forma de crear y cuidar el jardín. Sin embargo, la mera preocupación por lo estético que parecen tener estas réplicas no se tiene en su origen: en Japón, se huye del adorno fácil, tiene su origen en las creencias religiosas y busca una armonía mágica con el entorno y los elementos naturales.


Las rocas son elementos con gran fuerza simbólica, por lo que la elección de la piedra ha de realizarse con sumo cuidado. Debe tener formas artísticas, aunque lo importante es saber aprovechar las ventajas naturales de la roca escogida usando, por ejemplo, las más planas en la confección de cascadas. En cuanto a la disposición de flores y plantas, no debe haber abundancia de canteros y motivos florales. La flor debe ser un toque de distinción, porque de lo contrario desviaría la atracción visual. Un jardín sobrio y visualmente panorámico es el secreto de la elegancia.


La importancia del agua
El agua es uno de los principales elementos en los jardines orientales, y debe dar la sensación de que brota de la vegetación. Los conocidos como 'sansui' eran unos jardines grandiosos que se podían recorrer en barca, surcando el agua del arroyo o de los lagos artificiales con islas . El estanque era el centro de atención, de forma que todo el diseño del jardín giraba a su alrededor y, aunque éste no se encontrase necesariamente en el medio, sí ocupaba un lugar privilegiado.

En los lagos, tiene suma importancia el lugar por donde penetra el agua, normalmente en forma de cascada, que debe ser un punto de interés donde se centre la atención. Además, no es conveniente que pueda verse totalmente desde ningún punto del jardín. Las cascadas son otro de los elementos característicos de este tipo de jardines, ya que introducen el sonido y el movimiento en el diseño general, de forma complementaria a la del viento que mueve los árboles y el follaje.

Y, por supuesto, también relacionados con el agua, están los puentes, siendo el más característico el constituido por una única laja de piedra o sustituyéndola por un material más barato y menos noble como la madera. Las islas sirven también para crear otros focos visuales de interés. También existen los jardines secos, que sustituyen el agua por la grava, marcando en ellas formas naturales, simulando arroyos, etc. Las piedras que sobresalen en grupos son, ni más ni menos, las islas donde reposan los elegidos en paz. Son las rocas las que cobran especial importancia y el concepto fundamental es el del equilibrio, equilibrio implícito, asimétrico de formas y esquemas, el equilibrio entre las formas y los colores, el agua y el follaje, entre lo vacío y lo lleno.

Fuentes. Revista Nipona. Texto: Yokoyama Tadashi. Japón. El Emperio del Sol Naciente. Collcutt, Jansen y Kumakura y curso mixmail.



viernes, 5 de noviembre de 2010

SE PUEDEN SALVAR LAS PALMERAS, POR MICHEL FERRY.-

Os entrego en esta entrada una carta que me ha remitido el científico francés Michel Ferry. Amigo y colaborador de la Escuela Taller Els Pinets de Carlet y gracias a la puesta en práctica del método de control integrado que propone, así como del saneamiento mecánico hemos conseguido salvar varios centenares de palmeras, como el ejemplar que observáis en la foto adjunta, pero el trabajo no ha hecho más que empezar, como ya sabéis, la único arma contra el terrible insecto es la constancia en la aplicación de los tratamientos.


Ahora para agrandar más el problema, aparecen los primeros indicios de que Paysandisia también se extiende por la Ribera del Río Magro.

Es triste pasear por cualquier lugar de la Comunidad Valenciana y observar como está la situación actualmente. En la ciudad de Valencia, donde resido, la plaga se ha consolidado y a colonizado cientos de palmeras, ya no sólo en las afueras sino también en pleno centro urbano. Especialmente grave es la situación en el barrio marítimo de Nazaret, así como en diferentes distritos como el de algirós.


Talar las palmeras afectadas por el picudo rojo, ha sido, tanto en España como en todos los países europeos, una medida establecida por los servicios de sanidad vegetal que ha tenido consecuencias catastróficas, con más de 100.000 palmeras destruidas, más de 100 millones de euros gastados de manera totalmente inútil, con una plaga que está más extendida e incontrolada que nunca.

Ha costado muchos esfuerzos y cerca de cinco años convencer a los servicios de sanidad vegetal de cambiar de estrategia.

El problema es que las administraciones responsables de la erradicación de esta plaga, que se han equivocado de manera tan grave, consideran ahora, sin decirlo de manera oficial, que esta plaga está establecida. En consecuencia, han parado de contribuir a su erradicación. No aportan ninguna ayuda seria a los municipios, ni a los particulares o viveristas que quieren salvar sus palmeras o protegerlas.

Peor aún, difunden que la erradicación de la plaga es imposible, cuando todos los expertos serios aseguran que contra esta plaga no existe otra opción que erradicarla si se quieren salvar las palmeras. Decir que se puede convivir con esta plaga o impedir su dispersión, no tiene ningún sentido en el contexto urbano europeo, con un insecto que ha encontrado una palmera, la Phoenix canariensis, que no le opone ninguna resistencia, a la que es capaz de matar en unos meses, después de utilizarla como una incubadora donde se multiplica a alta velocidad. O lo eliminamos o seguirá eliminando las palmeras que quedan.

Con su posición técnica seriamente errónea, la mayoría de estas administraciones no son capaces de aconsejar correctamente a las personas o a las instituciones que quieren salvar sus palmeras. En realidad, no sólo no son capaces de aconsejar sino que no quieren que se difundan informaciones sobre las técnicas y estrategias que hay que adoptar para erradicar esta plaga. Estas informaciones van en contra de su posición que les permite considerar esta plaga como establecida y así quitarse toda responsabilidad y justificar su inacción.

Las consecuencias de este comportamiento es que no difunden informaciones técnicas correctas ni forman seriamente profesionales capaces de aplicar todas las técnicas de una estrategia integrada de erradicación. Los cursos de formación a veces propuestos por las administraciones son demasiado superficiales para formar verdaderos profesionales en estrategia integrada de erradicación de la plaga. Sus objetivos no son formar sobre una estrategia que les incomoda, sino aparentar actuar.

Desafortunadamente, se puede observar en muchos municipios que por culpa de una información incompleta, las estrategias y los tratamientos aplicados no son los adecuados. Por culpa de estos errores, los resultados van a ser malos, el dinero gastado inútilmente y las palmeras seguirán muriendo. Dentro de estos errores, podemos subrayar el que consiste en esperar parar la extensión del picudo únicamente con barreras de trampas. Las trampas son eficaces solo cuando se utilizan dentro de una estrategia integrada de erradicación del picudo rojo.

Otro de estos errores concierne la recomendación o la obligación sobre la limitación de la poda a unos meses del año. Esta recomendación ha sido repetida sin parar desde hace cinco años, defendida a menudo por supuestos expertos de las palmeras y publicada en folletos por la mayoría de las administraciones. En realidad, se constata que la poda constituye una herramienta imprescindible para detectar de manera precoz las palmeras infestadas. La realización de ventanas de inspección, que implica recurrir a la poda en cualquier momento del año, ha sido adoptada en varios países europeos como una medida obligatoria en las zonas infestadas. Una palmera recién podada va a atraer más a los picudos pero estos no aparecen por generación espontánea. Son picudos en desplazamiento que, con o sin poda, hubieran infestado nuevas palmeras. La poda no aumenta el número de palmeras infestadas y no facilita la infestación. Además si se tratan las palmeras después de la poda, los picudos van a morir cuando intenten infestarlas, lo que va contribuir a reducir la población de picudos en migración.

A título de ejemplo, el folleto que acaba de publicar el ayuntamiento de El Campello, además de constituir un nuevo caso de fracaso de la estrategia de contención del picudo, demuestra la dificultad en combatir errores técnicos que se han convertido en clichés: la diabolizada poda, la presentación de síntomas terminales en lugar de síntomas precoces, la ausencia de toda referencia a la técnica de saneamiento de las palmeras infestas para su recuperación y, para colmo, la referencia al triturado totalmente inútil y costoso de los troncos. Se constata pues que el asesoramiento del cual beneficia los ayuntamientos está totalmente obsoleto.

En todos los municipios que quieren salvar sus palmeras, patrimonio paisajístico e histórico de alto valor, se deberían organizar urgentemente cursos prácticos y teóricos de formación en esta estrategia integrada.

A falta de la administración nacional o de las regionales, que sin embargo tienen la obligación legal de erradicar esta plaga de cuarentena, (que además ha entrado y ha sido difundida en España debido a un error técnico muy grave), la Comisión Europea está dispuesta a responder muy rápidamente a pedidos de ayuda para erradicar la plaga. Malta por ejemplo, ha conseguido financiación en nueve meses. Los ayuntamientos que quieren salvar sus palmeras así como los particulares y los profesionales deben unirse para constituir un frente común que los permitiría exigir que se aplique por fin la normativa legal de obligación de erradicación y que se solicite urgentemente la ayuda financiera europea.

Manos a la obra. Se pueden salvar las palmeras, pero hay que actuar con determinación y en base a una estrategia y técnicas que ya han demostrado su eficacia para erradicar el picudo.

"APRENDER TRABAJANDO", "TRABAJAR APRENDIENDO"

Pablo Esparza es Técnico en Jardinería y Restauración del Paisaje y Formador Ocupacional. Trabaja como Profesor-Monitor en Programas de Escuelas Taller desde finales de los años 80, después de haber cursado un proyecto como alumno. 
Compatibiliza su actividad con otros trabajos como Diseño, Construcción y Mantenimiento de Jardines y realización de Podas especializadas y Talas controladas.
Ha completado su formación a través de la realización de diversos cursos relacionados con la Jardinería, Restauración del Paisaje, Gestión Medioambiental y Aprovechamiento de Zonas Verdes. 
Ha publicado diversos artículos relacionados con los Espacios Verdes y el aprendizaje del oficio que imparte, en diversos medios de comunicación, como redeoficios.org, Ciudad Escolar, Bricojardinería y Arquitectura del Paisaje, revistas de Escuelas Taller, etc.
Con este Cuaderno de Campo, pretende difundir la ardua y poco valorada tarea que llevan a cabo los trabajadores de las Escuelas Taller, además de ser una página de intercambio de ideas y conocimientos sobre la Jardinería y la Restauración del Paisaje.