sábado 14 de agosto de 2010

Una entrada que espera participación (sobre monitores y alumnos).-

Desde que comencé mi andadura en las Escuelas Taller, siempre he sido partidario de combinar la versión de profesor, tutor, amigo y compañero de mis alumnos. Tal vez mi experiencia como estudiante en este tipo de centros de formación me llevaron a tomar este tipo de (difícil) relación.

Con el paso de los años y diversos acontecimientos, uno llega a darse cuenta de lo complejo de la misión de un docente de Escuelas Taller, ocho horas al día durante dos años, con los mismos alumnos, compartiendo trabajos, clases y actividades prácticas.

¿Que actitud debe tomar un monitor para evitar los problemas que pueden derivar de la confianza ganada con el tiempo?.

¿Profe o amigo? Una dicotomía natural. Es una entrada de un profesor en Internet, joven profesor que ahora se encuentra en el otro lado y tiene reciente su faceta de alumno. En esta entrada comentaba que "siempre me ha parecido que es natural y hasta bueno que exista aquella brecha entre profesores y alumnos, o sea buena onda pero hasta cierto punto. Es que ¿saben que pasa?. No se puede mantener una relación de amistad real con alguien cuya misión es calificarte y eventualmente rajarte. Reprobarte, comenta.

Ya no hablo yo de amistad real, más bien de como poder llegar a un alumno que difiere mucho de aquellos que pueden asistir a una universidad. Los alumnos de Escuelas Taller han tenido siempre un perfil especial, hemos tenido que acercarnos mucho a ellos para entenderlos y ser consciente de las dificultades personales o sociales que presentan y a veces les condicionan, siendo este apartado más lógico de un tutor que de un jefe de taller. Este gran esfuerzo no siempre recompensado y con resultados muy dispares. Eso sí con un resultado que se se fundamenta en el trabajo motivador del monitor y en consecuencia en la predisposición del alumno al cambio que supone el nuevo aprendizaje.

Una vez en materia es hora de hablar sobre las diferentes situaciones que se presentan a lo largo de los dos años de aprendizaje teórico, práctico y de trabajo real. Situaciones distintas que entrañan por parte del monitor una postura siempre exigente, pero diferente ante los alumnos en cada una de ellas, ya que a mi juicio son distintas y que hay que dejar claras al principio del curso para evitar malos entendidos por parte de alumno; sobre todo por parte del alumno que no llega a entender las diferencias entre una persona que enseña a trabajar y a la vez transmite conocimientos teóricos sobre un determinado oficio o la forma de actuar en un entorno laboral.

No tiene un monitor dos caras, no. Ahora jefe, ahora profesor. Él vive cada situación de un modo diferente. Siempre el monitor exigirá el máximo al alumno, pero no será del mismo tipo la exigencia en el aula, en el taller o en el el lugar del trabajo real. En el trabajo real es fácil que si el alumno no está predispuesto al esfuerzo físico (caso del oficio que a mi me ocupa), o no cumple con una actitud y predisposición adecuada pase aquello que nos contaba el profe al que hacía referencia antes: Si me “pongo profe” es posiblemente porque no cumples, eres irreponsable o quieres abusar de la confianza por acercarme a tí.

A continuación y como parte del debate que espero se abra en los comentarios voy a pegar los consejos que el jóven docente universitario les daba a sus alumnos. Espero que de todo ello surgan diversidad de opiniones que enriquezcan esta entrada.

Llevarse bien. Estudiar es una oportunidad enorme y hay que aprovecharla. Quizás llevarte bien con un profesor pueda hacer que a futuro te ganes ayudas o un respeto generalizado del profesorado. Ojo, que los profesores hablan entre sí. Y claro, quizás no tengan muchos temas en común salvo sus alumnos, por lo que probablemente hablen de tí. Uno habla de “los buenos” y de “los malos”. Un tipo que pase desapercibido sólo va a ser… eso. Parte de la masa. Conoce tus límites. Llevarse bien es a veces quedarse en silencio.

Ser profesor es darle a un ser humano un gran poder. Y con un gran poder viene una gran responsabilidad. ¿Les cuento una anécdota? Una vez recibí varios trabajos, algunos impresos y anillados, otros con corchetes, pero casi todos ordenados. Y claro, también recibí tres hojas sueltas, sin ninguna indicación de nombre. ¿Qué están pensando? Me dio gusto ponerles un CERO en esa evaluación. Lo hago con gusto. Un profesor siempre esconde un sádico dentro. No se lo hagan fácil.

A todo esto, un punto que creo necesario aclarar, es que me parece bueno que si crees que estoy en un error, me lo digas. De corrección o revisión. Esto de trabajar con mucha gente puede provocar que me equivoque. He escuchado de profesores que no aceptan revisiones. Eso es basura. Puedo equivocarme.

Participa en clases. Te lo voy a agradecer. Puede ser una anécdota que tuviste en un rodaje, puede ser una pregunta. No saben lo increíblemente bien que se siente que hagan preguntas y yo te pueda responder en base a mi experiencia. Que armemos un diálogo. Porque al final es esa la verdadera experiencia del aprendizaje, más que el “yo hablar y tu escuchar”. Una clase participativa hace que me den más ganas de venir y preparar algo entretenido. Si ustedes son formales, yo puedo serlo mucho más.

Soy más inteligente que tú. Bueno, qué diablos, por algo soy el profesor y tú el alumno. Yo sé que vas a intentar copiar, yo sé que vas a poner tu mínimo esfuerzo. Si me intentas pasar gato por liebre, lo voy a saber. Y te voy a calificar pensando en eso. Si me pasas un trabajo copiado, de otro semestre o de materia que no he pasado, lo sabré. No tengo ojos en la nuca, es sólo que ya pasé por todo esto. Hay de todo en la viña del señor. Quizás me importa poco que copies, porque sé que eso no te servirá de nada en el futuro, que hay otras cosas que importan. Sé que si me mandas un mail y no adjuntaste la prueba que había que adjuntar, puede ser también mala intención y lo voy a calificar. Es casi una tontera pero intenta ser un buen alumno. O sea, yo podría ser quien te contrate en el futuro.

Excusas, excusas. ¿Cuál es la tuya? “Llegué tarde porque vivo lejos” no sirve. En realidad yo llegué el punto al que ninguna excusa me es buena. La única que me interesa es “trabajo y estudio”. O sea es la única que respeto en realidad. Me pasó que tenía alumnos que al reprobar, me decían “oye esto es injusto”, “oye pero el trabajo es en grupo y yo no tengo la culpa“, o sea, cualquier cosa menos que la culpa es tuya. O sea weón, yo tengo la culpa de que reprueben. No pues así no es la cosa. Asume tu responsabilidad. Piénsalo dos veces antes de decir que algo es “injusto”. O mejor, “estudia dos veces” antes de decir que yo tengo la culpa de tu mala nota. Excusas, excusas. En resumen, piensa bien tu excusa porque prácticamente nada de lo que me digas te va a servir.


Enseñar es la madre de todas las batallas. Siempre he dicho que la enseñanza es una guerra. Educar es ser también idealista, y pocos lo somos. Me tocó estar en un par de asambleas de estudiantes del Arcos y escuchar idioteces como “el profesor está acá porque le pagan y hace su pega y se va”. Bueno… sí pero no. O sea sí, es mi pega, pero este trabajo es ciertamente especial, tiene muchas aristas que lo hacen diferente, enriquecedor y motivante. De tí depende que levantarme todos los días sea más agradable y que no tenga que usarte de ejemplo con mi novia y amigos para mostrar lo perdido que está el mundo. Peleemos como caballeros.

Porque siempre piensa que tu victoria va a llegar el día en que te conviertas en alguien como yo.

Para terminar recalco que puede ser interesante y enriquecedor este texto, así como mis comentarios para realizar un debate sobre cual es la postura docente más positiva para forjar el futuro laboral de los alumnos. Un saludo y espero que hayáis pasado unas buenas vacaciones.

jueves 12 de agosto de 2010

Estudias, trabajas, ¿o nada?. Cataluña elimina los talleres de formación para jóvenes.-

Esta es la desacertada política catalana en cuanto al futuro de los chavales que se encuentran en una desesperante situación, sin estudios y sin trabajo. las Escuelas Taller, las cuales se convertían en la única salida posible para preparase para encontrar un puesto de trabajo se acabó, igualmente también terminó la posibilidad de seguir ejerciendo para todos aquellos docentes y monitores que se encargaban de impartir las diferentes materias en estos centros de formación en alternancia con el empleo. Una lástima, desde este cuaderno de campo quiero hacer una protesta ante esta injusta e incongruente decisión.

Según cita el periódico La Gaceta de Intereconomía, los jóvenes son uno de los colectivos que más están sufriendo los efectos devastadores de esta crisis. El último informe de UGT, junto con su facción de jóvenes de UGT de Cataluña, Avalot, arroja unos datos preocupantes.

En tan sólo 3 años, el colectivo de jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años que ni estudian ni trabajan se ha incrementado hasta un 51,3%.

La secretaria de Política Sindical, Neus Munté, declaró que durante el pasado año “un total de 154.000 jóvenes de 16 a 24 años no tenían ningún tipo de itinerario formativo y tampoco realizaba ningún tipo de trabajo reconocido”. Esta cifra representa un 23,1% del total de la población de los jóvenes en esta franja de edad.

"APRENDER TRABAJANDO", "TRABAJAR APRENDIENDO"

Pablo Esparza es Técnico en Jardinería y Restauración del Paisaje y Formador Ocupacional. Trabaja como Profesor-Monitor en Programas de Escuelas Taller desde finales de los años 80, después de haber cursado un proyecto como alumno. 
Compatibiliza su actividad con otros trabajos como Diseño, Construcción y Mantenimiento de Jardines y realización de Podas especializadas y Talas controladas.
Ha completado su formación a través de la realización de diversos cursos relacionados con la Jardinería, Restauración del Paisaje, Gestión Medioambiental y Aprovechamiento de Zonas Verdes. 
Ha publicado diversos artículos relacionados con los Espacios Verdes y el aprendizaje del oficio que imparte, en diversos medios de comunicación, como redeoficios.org, Ciudad Escolar, Bricojardinería y Arquitectura del Paisaje, revistas de Escuelas Taller, etc.
Con este Cuaderno de Campo, pretende difundir la ardua y poco valorada tarea que llevan a cabo los trabajadores de las Escuelas Taller, además de ser una página de intercambio de ideas y conocimientos sobre la Jardinería y la Restauración del Paisaje.