sábado 21 de febrero de 2009

La Honestidad. Con dedicatoria especial a un deshonesto.

Ser honesto es ser real, auténtico, genuino. Ser deshonesto es ser falso, ficticio, impostado. 
La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma ni a los demás. 

La honestidad tiñe la vida de apertura, confianza y sinceridad, y expresa la disposición de vivir en la luz. La deshonestidad busca la sombra, el encubrimiento, el ocultamiento. Es una disposición a vivir en la oscuridad.

La deshonestidad no tendría ningún papel en un mundo en que imperara la realidad y estuviera habitado por seres humanos plenamente conscientes. Desgraciadamente, debemos de convivir con la deshonestidad. 

Los humanos, abrigamos una variedad de tendencias e impulsos que no armonizan espontáneamente con la razón. Los seres humanos necesitan práctica y estudio para convertirse en personas benévolas en las que retomar la chispa divina de la que emergimos. En ese intento hacen muchas cosas que la prudencia les aconseja ocultar. Mentir es una “fácil” herramienta de ocultamiento y, cuando se emplea a menudo, pronto degenera en un vicio que arrastra hacia lo contrario.

La honestidad es de suma importancia. Toda actividad social, toda empresa humana que requiera una acción concertada, se atasca cuando la gente no es franca.  ¿Cómo se cultiva la honestidad? Como la mayoría de las virtudes, conviene desarrollarla y ejercitarla en armonía con las demás. Pero hay una respuesta rápida que se puede dar en tres palabras: tomarla en serio. Se debe reconocer que la honestidad es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad, para la auténtica vida comunitaria. Pero se debe tomar en serio por sí misma, no “como la política más conveniente”. 

Hay una gran diferencia entre tomar en serio la verdad y no dejarse pillar. Los padres a menudo decimos “que no te pille de nuevo”, y es comprensible, pero una vida buena y honesta es más que eso. El desarrollo moral no es un juego de “píllame si puedes”. Conviene concentrarse en lo que importa de verdad, la clase de persona que uno es, y la clase de persona que uno quiere ser. 
Todos tenemos muchos defectos, pero no hay medias tintas con la honestidad, así pues toma cuenta de ello, que ya sabes que esto va para tí, caballero deshonesto.
Fuente: proyecto.pv

"APRENDER TRABAJANDO", "TRABAJAR APRENDIENDO"

Pablo Esparza es Técnico en Jardinería y Restauración del Paisaje y Formador Ocupacional. Trabaja como Profesor-Monitor en Programas de Escuelas Taller desde finales de los años 80, después de haber cursado un proyecto como alumno. 
Compatibiliza su actividad con otros trabajos como Diseño, Construcción y Mantenimiento de Jardines y realización de Podas especializadas y Talas controladas.
Ha completado su formación a través de la realización de diversos cursos relacionados con la Jardinería, Restauración del Paisaje, Gestión Medioambiental y Aprovechamiento de Zonas Verdes. 
Ha publicado diversos artículos relacionados con los Espacios Verdes y el aprendizaje del oficio que imparte, en diversos medios de comunicación, como redeoficios.org, Ciudad Escolar, Bricojardinería y Arquitectura del Paisaje, revistas de Escuelas Taller, etc.
Con este Cuaderno de Campo, pretende difundir la ardua y poco valorada tarea que llevan a cabo los trabajadores de las Escuelas Taller, además de ser una página de intercambio de ideas y conocimientos sobre la Jardinería y la Restauración del Paisaje.